viernes, 9 de enero de 2009

Reflexiones sobre una película que ya ví

Se dice que son lugares comunes, solo porque al enfrentarlos se nos viene encima la sensación de una película que ya hemos visto, sin embargo no importa cuantas personas transiten esa carretera o cuanto tráfico nos encontremos, el camino se hace a solas, la experiencia ajena solo sirve para tener una canción que tatarear, para que la memoria mal cite un verso que adorne el giro de nuestras prosaicas y empolvadas ruedas mientras nos convencemos que es deja vú, la consecuencia de una decisión que para pronto ya se veía venir y empatía es sólo la sonrisa interior que nos provoca mirar a alguien mas tropezarse con la piedra que en otro tiempo nos puso de rodillas.

Hay días que se esta tan bien que podrían llamarnos “Mr. Fahrenheit” y otros tan mal que nos convencemos de que “el blues es un estado mental”. No hay secreto, ni novedad y yo estoy de puro ociosa, contribuyendo al calentamiento global, con la pc encendida y la televisión aportando “el ruido de fondo que sinceramente agradezco” ahora que la tecnología pone a salvo un árbol impidiéndome el desperdicio de papel.

Aporrear la conciencia con argumentaciones falaces o engañar a los sentidos con estimulantes externos ni crea espacios originales ni advierte de mirar a los ojos al Doppelgänger.

Hay un rostro de muerto insepulto que hace gestos cuando lo miro, pero no soy la primera que descubre que los espejos tienen algo de siniestro, yo se lo leí a Borges y no era importante sino hasta hoy que me miro, pero no hay humor para citas y quisiera que la idea no se fuera por la libre en reflexiones ociosas.

Cuando no se recuerda que día es el de hoy, no queda más que pensar que también es de aniversario y si la memoria no da para más y el corazón no distingue si es celebración o duelo, no queda sino revolcarse en la trilladisima sensación de saber que se esta volviendo a pasar sobre el mismo puente, mientras se revuelve el morral en busca de la vieja botella de vino que nos distraiga la neurosis nuestra de cada día.

Mucho camino recorrido a palabras translúcidas de tan usadas para que una pregunta se abra paso a codazos y empujones desde el rincón más árido de mi conciencia:

¿Que hacer cuando mi acervo de lugares comunes no hace nada por traerme una respuesta que alguien mas ya haya propuesto a un problema viejo, predecible y aburridamente humano?

3 comentarios:

Capitán Melcocha dijo...

que curiosa y llena de recodos es la vida, que lo que nos parecía una simple canción sin sentido se vuelve himno de nuestras vidas cuando su rima va paralela a nuestras viviencias.

se habla de la "sabiduría popular", que nos parece limitada hasta que nos toca, y sin embargo, sigo pensando que lo único es que en algunos aspectos coincidimos con el argumento de la película recién vista, a como yo siempre me identifique con el coronel Aureliano Buendía de Marquez, y sin embargo, que seductoramente bueno es tener todos los días una oportunidad fresca de ser nuestros propios escritores en la matiné de nuestras vidas.

xwoman dijo...

Las cuestiones de la vida.
Y esa manía nuestra de buscar respuestas cuando no las hay.

Tu texto me ha puesto a pensar en esa cantidad de veces en las que he preguntado a las personas que harian en equis o tal situación, como si su percpectiva tuviera que ser igual a la mía o acercarse para poder tener la tranquilidad de "hacer lo correcto" Errores de uno, porque el tiempo, y las ganas y las circunstancias son de cada quien y nada más.

iolanthe dijo...

Vaya si habré visto pelis que te dejan como estabas inicialmente. Recuerdo una que vi hace unos días Linea recta, un coñazo, no sé si técnicamente será buena o si es la ópera prima de alguien, de un catalán, para concretar. Pero luego, tras pasar un rato sentí que me había dejado con mis sensaciones y que no me había perturbado y tal vez ese era el motivo de aquella peli.

Supongo que es mejor encontrar lugares comunes que paraísos que no llegan.