martes 10 de febrero de 2009

Nueva Década

Este sábado Felipe y yo entramos a eso de las 11:30 a.m a una librería en San José, se llama Nueva Década.

Desde que íbamos por la acera del otro lado de la calle decidimos ingresar. Yo ya había ido varias veces; desde mis primeros años de universidad tuve el gusto de entrar y quedarme horas. Muchas veces no compré nada porque no tenía con qué, pero cuando tuve la oportunidad no lo dudé dos veces. Recuerdo bien que ahí compré un librito pequeñito que adoro porque es una selección de poemas de Catulo, uno de mis poetas favoritos (Los amores de Catulo, ediciones Grupo Anaya y Mario Muchnik, 1995). El libro está lleno de imágenes sugerentes y cargadas de sensualidad, tanto como los versos eróticos que de por sí, regala Catulo.

Amo ese libro, lo adquirí en una época difícil, pero llena de muchas esperanzas y sueños que ya no existen. Estaba llena de una motivación única, de una juventud que a veces olvido.

No le pregunté, pero creo que Felipe jamás había estado en Nueva Década. Cuando entramos parecía muy excitado con la idea de ver libros. Luego de observar algunos posters del Poema 20 de Neruda, me habló del discurso de Allende en el Palacio de la Moneda antes de su muerte y de lo poético de muchas frases del discurso, de lo emblemático de ello.

Empezamos a mirar libros, primero en conjunto y luego cada uno por su lado, porque a veces tenemos un particular pero a la vez muy distinto gusto por la lectura. Él preguntó por Lovecraft y Bukowski; de éste encontró una completa colección de la editorial Anagrama. Estaba fascinado. Por mi parte, me interesé por los diccionarios, sobre todo por uno de etimología porque me interesa mucho el origen y el valor de las palabras.

De pronto, nos hablábamos casi gritando de un extremo a otro porque estábamos en diferentes secciones y aún no nos habíamos percatado que en las paredes de la librería se solicitaba al visitante moderar la voz. Ups! A veces no se lee lo debido.

La verdad es que hubiéramos pasado ahí mucho más tiempo, pero realmente no lo teníamos, sin embargo, tuvimos el placer de disfrutar de ese olorcito a libro nuevo.

En una librería usualmente tienes el gusto de encontrarte con autores que desconoces y con los ya conocidos, con esos que uno admira o simplemente no puede evitar echar un vistazo.

Finalmente salimos con cuatro libritos, uno de ortografía; dos diccionarios, uno de sinónimos y antónimos y sí, el de etimología. Felipe se decidió por Mujeres de Bukowski. Muy contentos…

Lo que más me gusta de Nueva Década es ese ambiente acogedor innegable. Es como nadar entre olas de libros… es una pena que los productos tan buenos no estén al alcance monetario de todos, pero peor aún es que teniendo la posibilidad de adquirir un libro seamos indiferentes al gozo de las palabras leídas en buena compañía.






domingo 25 de enero de 2009

Buscar la Paz

Con el debido permiso, me permito postear este texto de Hilmar Paz (Negroviejo)



negroviejo,23.01.2009

Mi racismo solo alcanza a los negros y si son viejos peor.

En cuanto a judíos y árabes, guerra que me es ajena, si es que alguna guerra puede serle ajena a alguien por aquella terrible pregunta de Hemingway: ¿Por quién doblan las campanas?

Pero en honor a la objetividad plantearé algunos puntos de vista repartiendo palos para ambos lados.

No tengo dudas que los judíos tienen pleno derecho a los territorios que les confiriera la ONU en 1948. El viejo y el nuevo Testamento así lo atestiguan, más una historia de cinco mil años de luchas y persecuciones

Es verdad que EEUU siempre apoyó a Israel con dinero y tecnología proveniente de su gobierno y de importantes capitales judíos desparramados por el planeta, para armar uno de los ejèrcitos mas modernos del mundo.

Es verdad que la derecha judía, como todas las derechas halcónicas, cuando atacan y reprimen lo hacen sin piedad.

Es verdad que EEUU, interesado en el petróleo, ha creado alianzas con gobiernos árabes venales e inventado guerras con pretextos falsos.

Es verdad que el pueblo palestino tiene derecho a vivir en paz en la zona que le fue acordada sin estar sometido a bloqueos israelíes y al control total de su economía por parte de aquellos.

Es verdad también que el Islam a través de toda su historia se halla empeñado en una Guerra Santa por la que invadió dos veces Europa y se estableció por siglos.

Es verdad que esa guerra la siguen sosteniendo y que son los pricipales responsables de hechos terroristas en todo el mundo.

Es verdad que su cultura religiosa fundamentalista es totalmente inaceptable para nuestra manera occidental de vivir. Desprecio por la vida, carencia de derechos por parte de la mujer, e indiferencia total por la justicia social.

Es común el error por parte de quienes aborrecen el capitalismo norteamericanos, pensar que por carácter transitivo, los árabes al ser sus enemigos son anticapitalistas. No hay nadie más capitalista que los árabes. Los prueban sus jeques multimillonarios con Rolls Royce especiales, sus palacios y sus super hoteles de lujo, mientras su proletariado languidece en la pobreza y la ignorancia.

Mi observación particular en Buenos Aires, es que los árabes hicieron volar por el aire, valga la redundancia, dos tremendo edificios judíos, la embajada de israel y la Amia, dejando cientos de víctimas fatales inocentes y que no hay un solo edificio judío público, llámense sinagogas, escuelas, clubes o dependencias oficiales que no esté protegido con bloques de granito contra coches bomba. No ocurre lo mismo con los edificios árabes, incluídas las mezquitas, que ni siquiera cuentan con las mas elementales normas de seguridad.

Finalizando, con mi habitual pesimismo, atribuyo todas las desgracias del mundo no a los judíos, árabes, asiáticos en general, africanos, europeos, o americanos de cualquier color, sino a la naturaleza del hombre. Toda etnia o nación que através de la historia constituyó una hegemonía de poder, se comportó de manera despótica, incluídas la culturas abórigenes.

Mi deseo es que se ilumine la mente de quienes tienen la responsabilidad de buscar la paz y el progreso de la humanidad para bien de todos.

Incluído yo, que aunque no lo crean, soy humano-

viernes 9 de enero de 2009

Reflexiones sobre una película que ya ví

Se dice que son lugares comunes, solo porque al enfrentarlos se nos viene encima la sensación de una película que ya hemos visto, sin embargo no importa cuantas personas transiten esa carretera o cuanto tráfico nos encontremos, el camino se hace a solas, la experiencia ajena solo sirve para tener una canción que tatarear, para que la memoria mal cite un verso que adorne el giro de nuestras prosaicas y empolvadas ruedas mientras nos convencemos que es deja vú, la consecuencia de una decisión que para pronto ya se veía venir y empatía es sólo la sonrisa interior que nos provoca mirar a alguien mas tropezarse con la piedra que en otro tiempo nos puso de rodillas.

Hay días que se esta tan bien que podrían llamarnos “Mr. Fahrenheit” y otros tan mal que nos convencemos de que “el blues es un estado mental”. No hay secreto, ni novedad y yo estoy de puro ociosa, contribuyendo al calentamiento global, con la pc encendida y la televisión aportando “el ruido de fondo que sinceramente agradezco” ahora que la tecnología pone a salvo un árbol impidiéndome el desperdicio de papel.

Aporrear la conciencia con argumentaciones falaces o engañar a los sentidos con estimulantes externos ni crea espacios originales ni advierte de mirar a los ojos al Doppelgänger.

Hay un rostro de muerto insepulto que hace gestos cuando lo miro, pero no soy la primera que descubre que los espejos tienen algo de siniestro, yo se lo leí a Borges y no era importante sino hasta hoy que me miro, pero no hay humor para citas y quisiera que la idea no se fuera por la libre en reflexiones ociosas.

Cuando no se recuerda que día es el de hoy, no queda más que pensar que también es de aniversario y si la memoria no da para más y el corazón no distingue si es celebración o duelo, no queda sino revolcarse en la trilladisima sensación de saber que se esta volviendo a pasar sobre el mismo puente, mientras se revuelve el morral en busca de la vieja botella de vino que nos distraiga la neurosis nuestra de cada día.

Mucho camino recorrido a palabras translúcidas de tan usadas para que una pregunta se abra paso a codazos y empujones desde el rincón más árido de mi conciencia:

¿Que hacer cuando mi acervo de lugares comunes no hace nada por traerme una respuesta que alguien mas ya haya propuesto a un problema viejo, predecible y aburridamente humano?

viernes 5 de diciembre de 2008

FAUNA URBANA

Compensan los 5 metros lisos que recorren los trabajadores, de las escaleras al anden, en las olimpiadas locales, a lo república independiente de mi casa modelo IKEA para llegar medianamente puntual a tu puesto de trabajo. No puedo responder, por eso pregunto. Y expongo los motivos: trabajo de noches y nunca madrugo. No tomo subte porque vivo al pedo. Cuando veo gente correr entre obstáculos pienso en los encierros de San Fermín y no comparto gustos con Ernest Heminway.

Mi paseo por el subte me lleva al discernimiento de lo raro del comportamiento humano. Escucho música con el fin de aislarme del mundanal ruido y no sé si ajusté bien los auriculares a mi pabellón auditivo, orejas, porque la gente parece que se mueve al ritmo de los tambores que suenan en la canción que escucho de Bjork y Anthony Hegarty, Dull Flame of Desire. Autómatas todo ellos que se desplazan como fichas de ajedrez, sin apenas roce con el suelo, sin articular las piernas, como en el film de Bakara. Aquella imagen del cruce de una gran avenida, los semáforos y los transeúntes. Hormigueros en los que vivimos, en los que viven la mayoría de la humanidad. Yo fisgoneo, la verdad, de vez en cuando, por el centro de Madrid. Acudo a sus calles para observar la otra fauna que no es precisamente la de mi casa, pero que no deja de serlo, fauna urbana. Cada ser ensimismado en sus pensamientos, tantos humanos han tenido el fervoroso deseo de atrapar esos sentires del humano. De estar en la mente del otro. Sería una locura. Además podrías darte cuenta de que habita un asesino potencial en cada ser, que todos se andan cagando en la madre de alguien, de su jefe, de su suegra, de su esposa... o marido, obvio.

Imaginar que descubres estar en la mente de alguien, que ese alguien no tiene buenos pensamientos, que ese alguien tiene cara de demonio, belcebú, satán... te giras, es tu parada, el fin de tu destino. Y sientes una brisa gélida en tu cuello, miras por el cristal de las puertas del vagón e intuyes que ese ser maquiavélico está detrás de ti, que saldrá en la misma estación. El corazón sale por la boca, se intuyen las palpitaciones por fuera de la ropa, tanto que alguien pudo creer tuvieras un topo en tu abrigo. Se abren las puertas, y en un momento sales, sale el tipo detrás de ti y te metes sutilmente, subrepticiamente de nuevo al vagón. El tipo diabólico quedó del otro lado de las puertas, con gesto malévolo y encrespado. Se quedó sin tu último hálito. Entonces, respiras y te sientas tranquilamente en el asiento que queda libre. Te sientas frente a un tipo satánico... ¿te bajarás en la próxima?

lunes 3 de noviembre de 2008

Literaria: Quiero leer?

El duro trabajo de la lectura. Para muchos es un calvario. Llevo cinco años trabajando con adolescentes y cada día me convenzo de que alrededor del 80% no lee. Puede que esta afirmación sea muy osada, pero según lo que visto no me queda duda.

Muchos de los alumnos de primer ingreso no saben leer bien. Cada vez que les pido que lean en voz alta algún párrafo se traban; hay momentos desesperantes en los que prefiero hacerlos callar antes que durar 10 minutos en unas cuantas líneas. Me doy cuenta de que cada palabra parece un choque eléctrico que no logran conectar con el siguiente y esos quiebres contantes hacen incomprensible la lectura.

Ahora bien, el sistema de estudios costarricense es rígido respecto a las lecturas asignadas para cada nivel (tanto de primaria como de secundaria) y hasta que no haya cambio de “ideologías”, de gobierno o simplemente de equipo de trabajo no se hacen modificaciones al programa de estudios en esta área. Estoy bastante en desacuerdo con esto. Las generaciones cambian, los modos de vida y sus expectativas. Las obras no son funcionales y aunque un libro trascienda más allá del tiempo, a esas edades me parece importante atrapar al estudiante en lugar de ahuyentarlo.

Los libros que nos heredan los viejos programas de estudio cada vez se alejan más de la realidad que viven los alumnos. No se trata de si un libro fue escrito en la época clásica, si es modernista, de vanguardia o contemporáneo, lo importante es que se despierte esa inquietud por la lectura.

Los hay de todo tipo (me refiero a los alumnos) Los hay que a penas se les asigna un texto preguntan si existe un resumen o película. Los que al leer en clases se brincan palabras o leen mal los acentos, los que esperan que se les pregunte el nombre del autor y de los personajes y olvidan que existe algo llamado comprensión de lectura. Los que preguntan cuán extenso es el texto y deciden abordarlo según el número de páginas.

Hay aspectos que juegan a favor o en contra de un texto. Para muchos el libro es atractivo gracias a la letra grande, al diseño de la portada, si se habla de sexo y si de paso hay una escena que se describa en forma explícita, lo mismo que las descripciones grotescas (gracias al Naturalismo), pero no pasa a ser, en la mayoría de los casos, una empatía estética.

Pocos son conscientes de la lectura y mucho menos les interesa conocer o aprovechar sus beneficios. Me gustaría que fueran capaces de reconocer un buen libro y olvidarse de los prejuicios que van adquiriendo desde la escuela: No se les puede hablar de poesía sin que piensen en una rosa, un suspiro o una pupila azul al verdadero estilo romántico de Bécquer. No se les puede hablar de novela porque exigen el número de páginas y esperan siempre el hada o el duendecillo de muchos cuentos clásicos.

Me pregunto dónde queda el placer de la lectura cuando se torna una exigencia, cuando no existen opciones y cuando es más importante memorizar nombres y espacios antes que realizar un verdadero ejercicio de criticidad.

Para mí lo valioso de la lectura está en que entre más se lee más se aprende, más se sabe, más se es. Pero si esto no se entiende como parte de un proceso de enseñanza y aprendizaje dejamos la victoria al hastío y la pereza que sobra decirlo, nos ronda cada vez más.

jueves 25 de septiembre de 2008

Placeres culpables

¿Que puede decirse que son? A mi modo de ver el aspecto de culpa asociado a un placer, se relaciona con la conciencia que tenemos de que no nos correspondería acceder a él, que no es deseable, correcto, adecuado, incluso apetecible en el grupo social del que formamos parte, que es censurable o condenable, o bien que encierra valores o mejor dicho contravalores, de los que deberíamos apártanos.

No quiero referirme a aquellos placeres morbosos como el que siente el psicópata que se recrea en el dolor de sus víctimas, en el del fulano que cada noche al llegar del trabajo se encierra en su casa y da rienda suelta a sus parafilias, ni siquiera al amor adúltero que nos seduce e incita a disfrutar de la mujer del prójimo o del prójimo de la mujer.

Hoy quiero hacer así como que un ejercicio de observación de algunos placeres prohibidos que son digamos, más inocentes, no es por supuesto una confesión ni nada, pero que tire la primera piedra el que parafraseando a Sabina sea siempre un caballero cuando nadie lo ve.

¿Han observado al conducir mientras esperan la luz verde de semáforo que nunca falta el tipo que se escarba la nariz con singular alegría?, el que cuando cree que nadie mira se rasca las partes privadas y dos segundos después le tiende amablemente al saludo cuando se encuentra con alguien conocido la mano culpable, o de la chica que pierde el glamour cuando se desabotona el botón del pantalón después de que no pudo resistirse al postre y esconde el crimen cerrando el saco o la que se afloja las zapatillas en la sala de cine.

También son buenos ejercicios de manejoterapia insultar hacer gestos y señales obsenas al cafre que nos ofende en medio del tráfico con su forma imprudente de manejo, o mojar peatones cuando llueve.

¿Han visto a la que mira hacia ambos lados de la calle no para cruzarla sino para entrar a la sex shop a abastecerse de lencería y juguetes, y se esconde entre los anaqueles si se encuentra una cara conocida en el interior?

Están también aquellos programas de televisión que nadie admite haber visto, pero que son los que mas patrocinadores tienen, y cuando alguien se refiere a ellos, siempre se hace la aclaración de que los vieron un momento mientras hacían zapping durante los comerciales del programa sobre supernovas que miraban en el Discovery channel, pero pueden hacer la reseña completa de las miserias de los invitados de Laura Bozo, de las riñas entre esposos atrapados en flagrancia en el programa “cheaters”, los experimentos grotescos de jackass y hasta las refranes y frases célebres, que constituyen ya joyas invaluables en el imaginario popular surgidas del chapulin colorado.

Y que no panda el cúnico si una presencia curiosa descubre la carpeta secreta en el disco duro en la que se encuentra la discografía de Juan Gabriel, Abba y el grupo Intocable, la colección privada de pornografía autobiográfica de la que ya entendí gracias al maestro Guy que hay que cuidarse, que los técnicos no tienen el mismo código de ética que los confesores, que mal viaje!, aunque si se mira despacio ese es un buen ejemplo de un mal placer de los técnicos.

Les gusta escribir en las puertas de los sanitarios? Es encantador que en los de la cantina que solía frecuentar, colocaron en las puertas una pizarra pequeña y una buena dotación de gises. Alguna vez leí en los servicios de una gasolinería el clásico de la petición de principio, “puto el que lo lea” y no pude evitar anotar abajo “yo lo leí, soy bisexual y cobro $500 la hora” y anotar el número de teléfono de una amiga. Que para algo deben servir las amigas después de todo lo que una tiene que hacer por ellas. Sobre todo cuando entre sus placeres culpables esta el de romper el código de silencio y andar contando los detalles sucios de la reunión del último viernes.

En cuanto a revistas, ustedes no se, pero cuando voy a la estética o a la consulta con el dentista, me leo completos los artículos para tener orgasmos de medalla de oro en el cosmopolitan, el reportaje sobre la vida afectiva de Luis Miguel y tomo nota de lo que me depara el destino en el amor, en la sección de horóscopos de tv y novelas.

Que pasen por el detector de mentiras al que afirme no ha reenviado un mensaje de correo electrónico guarro y hasta una cadena para evitar que nos caiga la maldición vizconde del ejido de zumpahuacan, por habernos atrevido a mirarle a los ojos en la fotografía de su cadáver momificado que se conserva en un museo en Birmania o al que jure que ha devuelto cuanto libro, juego, cd, o película en dvd le han prestado.
También esta el placer de la venganza, al rayarle el auto al profesor que te reprobó o al jefe que te mira descaradamente las tetas, o cuando te ligas al novio de la tipa que te cae mal, o le pides a tu novio que te lleve a cenar a un restaurante caro y pides mucha mas comida de la que puedes comer, cuando sabes que te esta pintando cuernos.

Dicen que siempre es mejor ganar que perder, excepto cuando se lucha contra la tentación, así que hay que dejar salir al sol con mas frecuencia al pálido y retorcido inquilino que hay en nuestro interior, que se regodea a escondidas en los inofensivos placeres culpables.

martes 2 de septiembre de 2008

de la vida: Portapapeles

Siempre he pensado ¡la de secretos que se quedan en el portapapeles !

Si no rescatas los textos cortados y los plasmas rápidamente en algún archivo, durante un tiempo, permanecen cautivos en el pc, a ojos de algún duende no lejano que se coloque delante de la pantalla cuando te suene el celular y te levantes de la silla. No hay problema, si no es algo confidencial, como alguna contraseña, número de cuenta bancaria, tu edad o el peso actual... no hay problema. Aunque, si copias o cortas la confesión del deseo de alguien, de tu propio deseo, queda desnudo ante ojos ajenos. Pongamos que donde se habla de deseo, se confiesan miedos, odios, dolor, cariño, ausencias, locura, perversión.

Y si ya no recuerdas que quedó algo importante en el portapapeles, tras el inciso del celular, al volverte a sentar delante de la pantalla, bajo la amnesia de la conversación y las sensaciones que te causaron una visita al frigorífico, al baño, o una mirada ladina por la ventana, si vuelves a cortar un escrito y lo dejas en el portapapeles... eliminas el escrito anterior, se ha perdido, en la inmensidad del universo de ceros y unos, se ha perdido algo que tal vez no debería ser dicho, que debe ser olvidado, prestado.

La seguridad del pc, en estos tiempos y para algo tan sencillo como el portapapeles, parece dejarte libre de ser rastreado, dependiendo del nivel de seguridad que coloques, bajo, medio... alto. Todo depende de ti, de tu grado de exhibición o dejadez.

Recuerdo haber dejado un texto olvidado, un texto de alguien que no recuerdo. Copié encima un enlace, de forma que el texto no volvió a aparecer. Tampoco lo eché de menos, se me olvidó, sencillamente eso. Ese texto trataba de magia, y la magia quedó en el aire, las luces de la habitación se encendieron y apagaron, al abrir la ventana un halo de luz incandescente parpadeo con un guiño y se fugó hacia el cielo. No es cierto, ya lo sé, pero quiero creer en esa magia, en la fantasía que nos abandona al estar tanto tiempo aquí delante, sentada, viendo como la luz del ocaso desaparece de las paredes y llega la íntima oscuridad.

Por cierto, este texto quedó aquí en la zonada, hacerme el favor de cortarlo y dejarlo durante un rato en el portapapeles, para ver si se difumina, como la magia.

viernes 1 de agosto de 2008

editorial: Educación y Delincuencia

La lucha contra la delincuencia parece ser un tema a flor de boca en todos los ambientes políticos que conozco. En chile, recientemente, la oposición al gobierno, esos momios fascistas chupapijas de gringo, en particular nuestro gran candidato presidencial y dueño de la mitad del país que a punta de coimas y chanchullos durante el gobierno militar hizo fortuna, aquel al que hace no mucho multaron con una suma si mal no recuerdo de unos 350 millones de pesos por apropiación indebida de fondos estatales, y que pagó al contado, directo de la chequera para que se callaran los medios que le estaban dando pelota al tema, con los mismos fondos que ya se había robado, multiplicados por mil, atacó al gobierno de turno por su inefectiva lucha contra la delincuencia en nuestro querido país. Es que ya no se puede andar por la calles con seguridad, es que la gente tiene miedo de los violadores y de los asaltantes que todos los días las noticias (las mismas de las que el muy hijueputita –ya se me pegó el hablado tico- es dueño) nos muestran, es que ya no hay seguridad ni siquiera en nuestros propios hogares con tanto antisocial que el gobierno permite circule por las calles.

Pero ok, como dice maestro: basta de mierdas. Vamos al punto neurálgico del asunto.

Empecemos por los dos conceptos principales en esta discusión: antisocial y delincuente. Qué es un antisocial, caballero, señorita? Por definición, la misma palabra nos lo indica, un antisocial es un individuo que va en contra de la sociedad que lo formó en primera instancia. Es un individuo que reniega de las normas de comportamiento que se definieron como patrón normalizado para un grupo demográfico determinado, concretadas en leyes de estado, santificadas con la firma del administrativo. Creo que hasta ahí vamos bien, una persona que reniega de las formas de comportamiento normalizadas. Qué es un delincuente? Un delincuente es una persona que se ha salido definitivamente de estas normas, que ha quebrantado los esquemas que se esperan de una persona culturizada, descartando los roles que se le han otorgado de acuerdo al status correspondiente al ser miembro de una nación bajo un estado determinado: un ciudadano. Un delincuente es alguien que ha roto las leyes que determinan el comportamiento de los buenos ciudadanos de un país.

De quién es la tarea de decidir cuales son los comportamientos esperados, los valores que cada ciudadano debería acoger, lo que se considera un comportamiento normal dentro de una nación? Esta tarea, señores y señoritas, le corresponde al estado. Es el estado el que decide sobre las leyes, que en el fondo suponen reflejar la moral de la nación, es el estado el que define las directivas de comportamiento esperadas para cada ciudadano dentro de una nación, mediante el establecimiento de límites y patrones de comportamiento que se deben normalizar. Entonces, por qué hay delincuencia? De dónde provienen todos los antisociales que día a día amenazan con el sano y santo estilo de vida de todos los buenos ciudadanos de los estados soberanos que tengo el privilegio de conocer de cerca? Es el mismo estado quien los crea, es el mismo estado, esa vieja y viciada maquinaria decrépita, el que se encarga de marginar a quienes posteriormente se convertirán en su mayor problema.


La "suerte" de cada antisocial y delincuente ya estaba hechada al nacer, determinada indudablemente por el tamaño del bolsillo de papá. Si miras detenidamente la vida de cada antisocial, de cada delincuente, verás patrones invariables: bajo nivel de educación, pocas posibilidades laborales, nula capacidad de desarrollo dentro de los mismos estandares que la sociedad que lo crea le otorga. El mismo estado se encarga de oprimir y reprimir a estos individuos hasta corromperlos, hasta que consigue, mediante el sufrimiento, el hambre y la desesperanza, marginarlos definitivamente, convertirlos en antisociales, o sea, por definición, en individuos contra la misma maquinaria que los oprime en primera instancia. Estadisticamente hablando, dónde se originan la mayor cantidad de delincuentes y antisociales? En los barrios ricos, llenos de opunecia y oportunidades, o en los barrios donde la esperanza de vida en general se limita a trabajar para poder sobrevivir con un sueldo mínimo hasta que el cuerpo ya no lo permita?


El estado se esta olvidando de los delincuentes, el estado se esta olvidando de los antisociales, todo por el bienestar de los pocos que controlan la maquinaria política, los mismos delincuentes que se han robado el país en los tiempos oscuros, y que ahora aparecen en televisión con saco y corbata hablando de construir más carceles, y contratar más policía hasta el punto de la militarización (mencionando a Colombia como gran ejemplo de estado combatiente) porque los recursos estatales para controlar la delincuencia son insuficientes. Lo que necesitamos hoy en día no son cárceles, son ghettos. Y claro, si los pocos que se benefician de la maquinaria estatal son cada vez menos, con los bolsillos cada vez más llenos, mientras la mayor parte del pueblo tiene que morir trabajando para sobrevivir, pagar las cuentas de servicios básicos (agua, electricidad, comida, vestimenta) que estan por las nubes porque nos han dicho que el país esta en crisis. En crisis mientras los dirigentes vacacionan en sus terceras propiedades en la playa o en el sur.


Qué es la delincuencia? La delincuencia es la respuesta lógica a un estado terrorista, a un estado opresor, que margina concientemente al mismo pueblo que lo sustenta (que lindo es tener la capacidad de voto en una democracia, bah) para beneficio propio. La delincuencia es, en última instancia, el instinto básico de supervivencia que aflora una vez que todas las otras posibilidades se han agotado. La delincuencia es, para muchos, quizá, lo único que les permite mantener su dignidad de humano, con derecho a comida, techo, vestimenta, vida.


Referencias:
http://www.emol.com/noticias/nacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=315442 http://diario.elmercurio.cl/2008/07/29/nacional/nacional/noticias/88c3c323-703a-4f87-a1ca-38844e50c4ed.htm
http://www.emol.com/noticias/nacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=315120

hay hartas más, pero me da hueva seguir leyendo a estos politicuchos de mierda.

martes 29 de julio de 2008

basta de mierdas: El reinado de la Cenicienta

Y quién iba a decir que esa pendeja piojosa, tramposa y resentida continuaría su reinado hasta nuestros días. Porque que no me jodan, la historia de “La Cenicienta” nació antes que su mentor, como que el huevo es anterior a la gallina.

Estoy en el bar y se me aparece el Gomera como por arte de magia. Yo no sé adónde quieren ir algunos tipos, máxime si llevan vidas como la del Gomera, que vendría a ser algo así como el ser mitológico del barrio. —Flaco, me tenés que hacer un favor —dice el Gomera ansioso, medio contento y medio preocupado— ahora voy a llamar a Andrea y le voy a decir que estoy con vos, que te voy a ayudar con unas cosas y que vuelvo tarde y viste cómo es Andrea, en una de ésas me pide hablar con vos. La saludás y listo, flaco.

Es que el Gomera es una especie de príncipe azul: tiene guita, es lindo, habla mucho de cosas sin importancia y siempre parece que está dedicado a la cosa importante (noten que yo estaba en el bar como un pelotudo y apareció el Gomera para encomendarme a una misión importantísima). Tiene treinta y tres años, la edad de ya todos sabemos quién, el Gomera.

La cosa es que el Gomera tiene que ir a cojerse a una minita de no sé dónde, pero es algo normal que el Gomera tenga que ir a cojerse a una minita. Entonces es normal que deba decir pelotudeces a su novia-concubina-Andrea.

Yo no sé cómo es que un príncipe de esos que andan con la sangre azul y ocupados como el Gomera, pueden ser tan pelotudos como para andar enamorándose de una pendeja raquítica, maltratada, con aliento a lavandina y además tramposa. Claro, eso de andar con el hada de mierda que te vuelve Barbie en dos minutos es un acto, como poco, mentiroso e injusto. También pensé que el cuento de la Cenicienta era para niños, pero luego me di cuenta de que no.

El Gomera corta la llamada, dobla el telefonito y lo deja sobre la mesa. Prende un faso y me informa de que se va a casar en noviembre con Andrea. —Decíme una cosa, Gomera, ¿para qué mierda te vas a casar vos, eh? —pregunto ya que estoy aburrido y él me aburre.
—Lo que pasa, flaco, es que Andrea es la mina ideal para madre de mis hijos, ¿viste? Yo lo sé desde hace cuatro años que estamos de novios —aclara con cara del tipo que ha dicho una verdad desgarradora. —O sea, Gomera, que vos, que te cojés tres o cuatro minas por mes, estás seguro de que tu chica es “tu mujer” —Qué quieren que les diga, el Gomera me tiene podrido con sus pelotudeces— y entonces yo creo, humildemente, que la Andrea no te debe cojer muy bien, Gomera, con respeto te lo digo.

Ahora van a venir mis amigos los poetas y los abogados a decirme que soy un envidioso de mierda como las hermanastras de la Cenicienta y yo, rápidamente, les aclaro que no, que nada de envidia, pero esa historieta de la Cenicienta me tiene las pelotas pesadas porque ustedes que leen deben entender una cosa: el Gomera parece pensar que esas mujeres que él se coje son todas unas putas o que no sirven para esa dificilísima tarea de ser “madre de los hijos del Gomera”. Si usted es mujer y porque se ha cojido un tipo porque tenía ganas de cojer y nada más (usted) vienen a decirle que no sirve para ser blablabla de los hijos blablabla, no lo dude un segundo: culpe a la mentirosa de la Cenicienta. Así está el mundo, así.

Cuando menciono a Gomera el verbo cojer tras el nombre de su prometida se le transforma la cara. Claro, es como decir que en el cuentito cuando el pelotudo del príncipe apareció en la pocilga mugrienta de la Cenicienta con el zapatito, la hubiera encontrado chupándole la verga a un esclavo negro o a un leñador de esos rubios que tienen los brazos de textura y consistencia como las ruedas de un tractor. Las pelotas. La pendeja estaba fregando como lo que era y con la concha como una lechuga. Que no me jodan estos maricones.

Yo creo que gente como el Gomera hay por todos lados y que mujeres que valoran esos preceptos imbéciles, pues, también. Aun así entiendo que muchos pueden pensar que de dónde saco yo que la cosa pasa por el lado que intento transcribir aquí. Pues bien, para hacer divertido a este panfleto de mierda voy a recurrir a la frase del Gomera, textual: “la madre de mis hijos”. Así se refiere él a la cornuda de Andrea, miren ustedes qué joyita de frase. Es perversa, la frase, y por si no se dieron cuenta, veamos que normalmente uno a la madre no se la coje y por eso deduzco que para el Gomera es tremendamente fácil contar sus coitos con “las otras”, debido a que para él, Andrea es “una madre”. Si tenemos en cuenta que vive con ella bajo el mismo techo, pues, no es menester utilizar demasiada neurona para adivinar quién de los dos verbigracia mantiene la bebida en la heladera o sabe usar el lavarropas automático (toda similitud con la Cenicienta es…) y dicho sea de paso, quién de los dos está en casa mientras el Gomera está conmigo en el bar. En resumidas cuentas creo que Andrea hace de madre del Gomera, que él la ve como madre no de sus hijos porque éstos no existen y que toda esta galería de fotos es independiente a si la mina trabaja o no, si se coje a otro o no, o si cocina bien o no. El juego es el mismo y se juega de a dos, y no hay que preguntar quién manda ni quién se somete. Es así.

El reinado de la Cenicienta, pues, está vigente. Podríamos estar ante un caso de selección natural en la procreación, como ustedes sabrán que pasa en el caso de los demás animales, sobre todo en los mamíferos; o que el amor de alguna manera ideológica nos hace preferir ciertas compañías a otras; o tal vez que ya no sabemos qué hacer para mantenernos unidos a alguna clase de relación que por algún motivo necesitamos con suma urgencia. Por esto es que siempre están los que planean dos años el casamiento como si pensaran que a cuanto más detalle más “para toda la vida” les va a salir el cuento, porque algo “para toda la vida” suele parecer más importante que un buen polvo en un motel de paso, cuando en realidad lo único que tenemos “para toda la vida” es nuestro cerebro que después nos mantiene, por ejemplo, pagando moteles de paso con gente de la calle hasta que la muerte nos separe.

Ciertas cosas no están mal ni bien o al menos yo no me pongo a juzgar. Lo que decididamente creo es que el principal problema está sin solución y es, como siempre digo, el problema del sexo. Y si no me creen miren lo que pasa en el África, donde esos negros analfabetos andan matando rinocerontes porque dizque el cuerno es afrodisíaco, ¡pues chúpenle la verga al rinoceronte, manga de ignorantes! ¡si quieren afrodisíacos, séanlo! Eso, y que el pendejo del Gomera coje menos que yo, aunque ustedes no lo crean; cosa lógica, por otra parte, por el desgaste que implica andar con tanta huevada en la cabeza. Y váyanse al carajo, ya que estamos.

jueves 24 de julio de 2008

de la vida: Nuestros Mayores


Está mal dicha la palabra anciano, ahora sí. No sé dónde se encuentra el lado peyorativo de tal palabra. En la etimología bíblica el anciano era aquel que, tras la experiencia y sabiduría en las antiguas culturas, pasaba a ser hombre experimentado con capacidad para asesorar y dirigir una comunidad. Pero ahora, eso no es real, en nuestra sociedad al anciano se le llama mayor, ya es tabú decir tercera edad, será por relacionarlo con tercer grado.

A los mayores se les regala una nueva juventud, divino tesoro. La capacidad de entrega y voluntad que tienen, por ejemplo mis padres, usuarios de los servicios de mayores, es inversamente proporcional a la mía. Los viajes de los jubilados son maratones a los que se ven obligados acudir para después comentar con los otros mayores sus proezas vacacionales, fuera de temporada alta, claro. El gobierno siempre fue el mayor usurero. Conceden servicios y actividades de ocio variadas a aquellos que contribuyeron con sus impuestos, pero tampoco se lo van a regalar. Hasta la muerte hay que seguir contribuyendo por alimentar según a que gusanos, luego vendrán los de la carcoma. Porque si hay algo seguro es que aquellos que sufrieron con una posguerra y una dictadura ahora desean disfrutar de la vida más que nunca y a toda costa, costa azul, costa de azahar, costa blanca...

Ahora viven los mayores ensimismados en sus cuerpos, atentos a cada movimiento de sus huesos, de su artrosis, de su próstata, de su hígado, de su lamento que se hace una celda. Sueltan a los cuatro vientos que les salió un granito detrás de la oreja, por no decir en el culo, para obtener la atención de los hijos, toda escucha es poca. Por otro lado, son competitivos y tienen que demostrar lo que se cuidan, lo bien que están, que si fulanito era más joven y tiene mil achaques y el menganito ya murió, y entonces llegan las frases hechas de que la vida es corta,que si no somos nada, que mejor morir. ¿Qué mejor morir? Pero si nos van a matar a todos esta tercera juventud que viven ortoréxicos perdidos por y para la salud, con soja, vitaminas, lactobacilos, omegatreses, colágenos para las arrugas, balnearios... Algunos necesitan tal adrenalina que a esa edad, el que no hace paracaidismo como en el film de Ahora o nunca, se hace asesino como en el otro film de Justino un asesino de la tercera edad. Total, un día más un día menos, eso sí, lleno de aventura que les quiten lo bailao, eso que se llevarán a la tumba, sólo ellos. Experiencias que son discutibles si se hacen por tener algo auténtico en esta vida o por imposición de los medios. Incluso los hijos tratan de que sus padres se diviertan porque saben que la religiosidad hizo mella en sus vidas, basando el sentido de la vida en el sufrimiento. Aunque, en sí, el viejo que reflexiona, y para eso no hace falta edad, sólo hace falta ponerse a reflexionar, aunque el viejo tiene tiempo para ello, se da cuenta que con aventuras o sin ellas el vacío es el mismo si uno no cuenta consigo mismo, para suspirar un segundo, respirar y darse cuenta de que vive.